CAPÍTULO 10 LA PIEDRA BRUJA

CAPÍTULO 10 LA PIEDRA BRUJA
Fenrir

—La barrera ha cedido—susurré en la llanura solitaria mientras veía como la casi invisible franja desaparecía; sólo dejando tras de sí una tenue línea roja que indicaba su antigua posición.  Y entonces comprendí todo. La barrera deparaba más de lo que Conaire había vaticinado.

Sintiendo los ojos escocer por las lágrimas mascullé un par de maldiciones.

La barrera no sólo estaba protegida por su guardián; sino, también por un hechizo mucho más antiguo y peligroso. Acabar con el protector era el primer paso a seguir. Un sacrificio de sangre tenía que acompañar con la muerte del vigilante para poder retirar la barrera. Y eso únicamente podía decirnos una cosa.

—No puedes dejarte llevar por el dolor, aún quedan cosas por hacer.

Sintiendo el peso de las palabras caer sobre mis hombros, parpadeé varias veces para alejar las lágrimas de mis ojos. Cuando sentí que mis emociones estaban mejor controladas, encaré al hombre que me veía desde una distancia prudente.

—¿Sabías sobre el sacrificio de sangre? —Conaire trastabilló por unos segundos antes de responder de forma pausada:

—Intuía algo así. Podría parecer absurdo colocar un hechizo de sangre cuando tienes un guardián tan poderoso, capaz de asesinar a un batallón entero, sólo consiguiendo anularlo. Sin embargo, siempre hay la ligera posibilidad de perder la batalla sin ninguna baja por parte del contrario.

—No lo entiendo ¿Por qué proclamar la vida de una persona, sabiendo que la pérdida será mínima? —exclamé con rencor.

—Porque la pérdida física será mínima, pero el dolor psicológico menoscabará con la voluntad de más de uno.

—¿Por qué no dijiste nada? ¿Esperabas que Marcus muriera? —Conaire parecía tan tranquilo, que no podía parar de pensar en ello.

—La pérdida hubiera sido mayor. Amarok seguramente se precipitaría a acompañarlo, con la noticia,
seguramente tú blandirías las armas y sentenciarías seguirlos. Mientras tanto, los hombres de los que se hicieron acompañar, les recordarían su lealtad hacia con su rey, e insistirían en escoltarlos. Yo por mi parte, no dejaría que fueses solo ¿Puedes imaginar cuantos hombres perderíamos en la batalla? No todos tienen la capacidad que Marcus tenía para la guerra, por algo era el capitán de la guardia. Sé que es cruel mandar a un hombre a morir de esta forma, pero tenía la ligera esperanza de que Marcus pudiera regresar pese a todo.

Las palabras de Conaire destilaban tanta lógica y veracidad. Todo era cierto, y eso era lo que más me molestaba ¿Es que acaso, de haberlo sabido, no hubiéramos podido evitar la muerte de alguno de nosotros?

—No es momento para llorar su pérdida. Nahiara no ha dado signos de vida. Deberías pensar en lo que podrías hacer en el futuro, y no lo que pudiste haber hecho en el pasado. Créeme, no sirve tener ese tipo de ideas vagando en tu cabeza. Al final, te das cuenta que nunca podrás regresar al pasado para corregir tus errores; y eso sólo te crea dolor. Céntrate y regresemos al campamento.

Con un aire altivo, Conaire se dio la vuelta y caminó de regreso a nuestro refugio. El pequeño hombre tenía razón, no podía dejarme llevar por el dolor. Por lo menos aún no. Nahiara podría parecer fuerte y seguro, pero por dentro era un chico asustadizo que trata de vencer al miedo que lo invade día a día. Además estaba la traición de Anwar, Nahiara debería estar peleando contra el dolor que le había infringido ese hombre.

—Te rescataremos Nahiara, tenlo por hecho—exclamé al cielo que me miraba impávido. —Pronto podrás patear nuestros traseros nuevamente. Así que, se fuerte Nar.

Recuperando mi aplomo anterior, le di la espalda al dolor y caminé hacia el refugio donde todos esperaban mi informe. Era el momento de pelear.

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Duele ¿No es cierto? Duele saber que otros son capaces de alcanzar lo que tú siempre has deseado, pero nunca has podido tomar. Duele saber que la única persona que pensabas podría ayudarte, te ha dado la espalda sin ningún miramiento.

 Duele pensar en ti. Duele evocar tus recuerdos. Duele no poder sentirte a mi lado. Duele haber creído que podría protegerte. Duele saber que no pude salvaguardar tu vida. Duele tanto recordarte.

Y lo peor de todo, es saber que no podré estar a tu lado pronto.

No quiero vivir, pero tengo que hacerlo. Por él, por Grey, por mi hermano; viviré lo más posible, sin importar lo que se cruce por mi camino.

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Nahiara

Y el maldito dolor volvió a atenazar mi cuerpo, pequeñas descargas eléctricas que viajaban a través de mis miembros, cada vez que movía alguna de mis articulaciones; avisándome del daño que éstas podrían tener. Pero poco podía hacer por las heridas. Tenía que alcanzar aquella roca a como diera lugar. Si tan solo pudiera tomar la piedra bruja por algunos minutos, sería capaz de liberarme de mis ataduras y escapar del lugar.

Pero antes, ocupaba llegar a ella ¿Cómo demonios podría lograrlo? Apenas si me mantenía consiente recostado como estaba.

— ¿Quieres tomar la piedra? —aquella voz femenina salida de la nada me sobresaltó. El pensamiento de verme descubierto hizo que mi sangre escapara de mi cuerpo, y mis nervios salieran a flor de piel ¿Ahora que se supone que haría?—. No te asustes, no soy la que te tiene cautivo.

Aun sintiendo los presurosos latidos de mi corazón martilleando contra mi pecho, como pude, busqué el origen de aquella voz. Pero en primera instancia, no encontré a nadie.

—Dudo mucho que puedas verme, pequeño—respondió la voz ante mi clara confusión.

—¿Qué eres?—pregunté con voz pastosa en un susurro.  

—Esa fue una pregunta muy certera dada las circunstancias de mi origen. Soy una especie de espíritu. Es normal que no puedas verme, este mundo ya no me acepta como parte de él. Yo sólo vengo de paso.

—¿Qué haces aquí entonces?

—Yo simplemente vine a recoger a alguien, alguien a quien he esperado por más tiempo del que puedas imaginar. Sin embargo, al llegar aquí me encontré con una pequeña sorpresa. Al parecer, ese alguien está implicado en una especie de misión. Más concretamente en una misión de rescate. Una que sin duda, es bastante importante para él.

—¿De quién hablas? ¿Quién es esa persona? —pregunté con cierta preocupación. ¿Acaso era alguien a quien yo conocía? ¿Sería posible que alguien hubiera muerto a causa mía?

—Es muy pronto para que lo sepas. Lo mejor será que te concentres en salir de aquí por ahora. El desenlace no tardará en darse, y para entonces tendré que irme—Dijo al tiempo que el sonido de pasos comenzó a hacerse presente en la habitación. Fue en ese momento que me pregunté cómo demonios no la había escuchado entrar a la habitación—. Espera un poco, iré por la piedra.

Diciendo eso, pocos segundos, después la piedra que reposaba tranquilamente en la mesa se elevó misteriosamente, volando con parsimonia hacia donde me encontraba yo.

—Recuéstate boca abajo. Así podré tocar las cuerdas con la piedra—susurró la mujer. Tomando una gran bocanada de aire obligué poco a poco a mi cuerpo a darse la vuelta completa. Las pequeñas descargas de dolor no se hicieron esperar cuando puse en movimiento mi cuerpo. Los ramalazos de agonía que se hacían presentes en cada movimiento, hicieron que mi desplazamiento se viera ralentizado.

—Espera, no te muevas más. Podré trabajar contigo de costado—Segundos después, la presión a la que mis brazos y piernas estaban siendo sometidos se vio eliminada.

—Muchas gracias—murmuré moviendo ligeramente mis brazos y piernas.

—Lo siguiente que haré será una total estupidez de mi parte, pero si no lo hago nunca podrás salir de aquí por tu cuenta. Escúchame con mucha atención, la piedra bruja es extremadamente peligrosa. Muchos son los rumores que esta roca contiene, y muchos de ellos son cierto. Tienes que usarla con extrema precaución ¿Me has entendido? —preguntó la mujer. SU voz parecía más que un poco preocupada por lo que esa piedra implicaba.

—Lo entiendo—respondí al fin—. Tendré el mayor de los cuidados.

—Esta piedra, por suerte, no se encuentra en su estado puro, por lo que no te será tan difícil controlarla. Este artefacto podrá curar tus heridas completamente al contacto con tus manos; sin embargo, te pediré que mantengas tu mente en blanco cuando te entregue la roca. Cualquier pensamiento equivocado de tu parte activará la roca de mil formas poco deseables—exclamó la mujer con voz grave—. Una vez que la magia haya sanado por completo tu cuerpo, soltarás la piedra y tomarás los guanteletes que están en la mesa. A partir de entonces te prohíbo tocar la roca con tus manos a menos que sea necesario. Para usarla, sólo tienes que pensar en aquello que quieras que suceda, y entregarle un poco de energía; siempre manteniendo la piedra sin contacto con tu piel ¿Has entendido? —yo como pude, asentí con la cabeza. Las implicaciones que traía aquel objeto me habían dejado mudo—. Cuando todo esto acabe, quiero que escondas la piedra y nunca más la uses. Esa cosa puede causar adicción ¿Captas? 

—¿Esa piedra que es exactamente?

—Es la manifestación de la magia pura. Como sabrás, la magia no solamente está compuesta de una faceta. Esta piedra capta ambas esencias, la benigna y la maligna. Por ello, debes tener sumo cuidado. La magia puede ser adictiva y destructiva, así como una esperanza para la humanidad.

—Tendré cuidado, mi intención es escapar de aquí. Lo último que quiero es dañar a alguien.

—Eso es lo que quería oír. Ahora, extiende un brazo y abre la palma de tu mano. Recuerda dejar en blanco tu mente.

Tan rápido como fui capaz, extendí mi mano al tiempo que cerraba mis ojos y alejaba cualquier pensamiento que estuviera rondando por mi cabeza en esos momentos. Debía tener cuidado si eran ciertas las aseveraciones de aquella misteriosa mujer. Lo último que quería era generar otro problema además de los que ya teníamos. 

—Dejaré la piedra sobre tus mano a la cuenta de cinco, si no te sientes listo aun cierra la palma de tus manos para evitar el contacto—susurró la mujer antes de iniciar con la cuenta regresiva. Cuando por fin el tan ansiado cinco fui pronunciado por su invisible boca, pude sentir un objeto extremadamente frío ser posicionado sobre mis manos. Segundos después de hacer contacto con la piedra, mi cuerpo se inundó de una sensación cálida de confort, el dolor que aferraba mi cuerpo desapareció de forma instantánea; haciendo que un gemido de sorpresa saliera de mi boca.

—Ahora, suelta la piedra—soltó la mujer, al tiempo que yo dejaba caer la piedra de mis manos.

Saboreando la falta de dolor, abrí mis ojos en pos del par de guanteletes que debía tomar.

—Toma—tendió la dama los artefactos que necesitaba.

—Gracias—susurré de vuelta, tomando los guanteletes y colocándolo sobre mis manos. Una vez aseguré mis manos, volví a tomar la piedra, que ahora brillaba de un tono verde.

—A partir de aquí estarás solo. La piedra te proporcionará la magia que ocupas en estos momentos, pero recuerda no abusar de ella—señaló la mujer—Si te das prisa, podrás salir de este lugar sin que nadie te vea; mantente oculto y te aseguro que nadie se dará cuenta de tu repentina desaparición. Por el momento, su mente estará enfocada en otro evento.

—Muchas gracias—respondí nuevamente con un agradecimiento—. Sin tu ayuda, dudo mucho que hubiera podido tener semejante oportunidad de escapar—las lágrimas volvían a picar sobre mis ojos, pero contrarias a las anteriores, ahora la esperanza era el sentimiento principal en mis emociones.

—No tienes nada que agradecer, ahora sal de aquí, ya casi ha llegado mi tiempo para partir.

Asintiendo en silencio me dirigí hacia la puerta que aseguraba mi libertad.

—¿Volveré a verte otra vez? —pregunté con la mano en la perilla de la puerta.

—No lo sé. Probablemente nunca más seamos capaces de volver a vernos; a menos que el destino quiera unirnos otra vez.

 —Si ese es el caso, espero que esta vez sea yo el que pueda ayudarte a ti—susurré—. Te deseo un buen viaje a donde sea que vayas.

—Yo deseo lo mismo para ti. Que la diosa te acompañe.

Y con esas últimas palabras, salí de la habitación, esperando que nada malo interfiriera con mi camino.

Continuará..... 
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NOTAS: Recuerden revisar sus correros, por favor ocupo su ayuda. (para más información revise la publicación anterior a esta)



Comentarios

  1. Un capitulo precioso siguela en cuanto puedas porfa

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  2. Hola, gracias por el nuevo capítulo es corto pero igual me gusto mucho espero que tus musas vuelvan pronto y asi poder un nuevo capítulo.Besos

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  3. Hola: Hace meses que no hay ni actualización ni noticias. ¿Habéis abandonado el blog? ¿Estáis muy liadas? Esta falta de información es exasperante. No me importa esperar por los capítulos, pero el no saber qué está pasando no es agradable. Si podéis dar alguna señal de vida, aunque solo sea para decir que no vais a publicar más o que tengamos paciencia, o lo que sea... Besos.

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